PERASHÁ VAYEJÍ

“VIDA ETERNA”

Cuando era pequeño escuché de un rabino que todo el Libro de Bereshit refleja la vida de la persona en este mundo.
La primera Parashá es la de “Bereshit – En el principio”. Cuando la persona nace está en el principio de su vida.
La segunda Parashá es la de Noaj. La traducción de la palabra Noaj, al castellano, puede ser Noé o descanso. Lo que nos dice que cuando uno es un bebé está todo el día descansando.
La tercera Parashá es “Lej Lejá – Te irás”. Es cuando el bebé empieza a dar sus primeros pasos.
La cuarta Parashá es “Vayerá – Y vio”. Cuando el bebé crece ya pude caminar y empieza a ver el mundo.
La quinta Parashá es “Jayé Sará – La vida de Sará”. Luego, llega la edad de casarse y buscar a una mujer.
La sexta Parashá es “Toledot – Descendencia”. Después del matrimonio vienen los hijos.
La séptima Parashá es “Vayetzé – Y salió”. El hombre sale a la calle a buscar el pan de cada día.
La octava Parashá es “Vayishlaj – Y envió”. Los padres mandan a sus hijos a estudiar a la Yeshivá y al colegio.
La novena Parashá es “Vayeshev – Y se asentó”. Después llega la vejez, donde la persona se encuentra reposando la mayoría del tiempo.
La décima Parashá es “Miketz – Al final”. Representa el momento en que finalizan los días de vida de la persona.
La décima primera Parashá es “Vayigash – Y se presentó”. Es cuando la persona se presenta ante Dios en el juicio de su vida.
La décima segunda Parashá es “Vayjí – Y vivió”. Al finalizar el juicio, la persona es invitada a vivir la vida eterna en el Gan Eden.
En resumidas cuentas, nuestra vida está plasmada en el Libro de Bereshit. ¿Cómo llegamos a esa vida eterna de “Vayjí”?
Dios nos dio buenas cualidades que nos ayudan a llegar a conseguir ese tesoro tan preciado como lo es el Gan Eden y también nos dio unas malas cualidades que debemos trabarlas para
que no nos eviten llegar al Gan Eden.Gracias a la presencia de esas malas cualidades es que nosotros tendremos el mérito de llegar a Gan Eden, ya que ¿si no tuviéramos nada por qué esforzarnos, qué méritos tendríamos para poder entrar a Gan Eden?
Por ejemplo, si nos fijamos en un partido de fútbol, cuando hay dos equipos de once jugadores cada uno, y ambos equipos luchan por meter goles, entonces es cuando el partido se vuelve
interesante. Al ganador le aplaudimos, le damos medallas, trofeos y honores, pero si el partido fuera de un equipo de once jugadores contra nadie, no tendría ninguna emoción ver como meten goles, ya que no habría un rival a quien vencer.
Así también ocurre con cada uno de nosotros. Somos los capitanes del equipo, contamos con varios jugadores más, que son nuestras buenas cualidades, que nos ayudarán, pero tenemos un
equipo rival formado por las malas cualidades, las que tenemos que vencer para ganar el partido. A veces los rivales no nos dejan avanzar y, no solo eso, sino que nos meten goles y quedamos avergonzados, ganando ellos el partido. Por eso, debemos anularlos y sacarlos del partido con tarjeta roja.
Yaakov Abinu, antes de morir, reprochó a sus hijos, en especial a los tres mayores, Reuben, Shimón y Levy. A Shimón y a Levy les dijo que eran peligrosos. Shimón tenía la mala cualidad de desviar a las personas a hacer el mal, como por ejemplo cuando convenció a Levy de ir a matar a
los de la ciudad de Shejem, por haber violado a su hermana Diná. También fue el primero en tratar de convencer a los demás hermanos de matar a Yosef. Vemos así que Shimón se caracterizó por ser una persona con poder de convencimiento. Levy se caracterizó por ser amante de la sangre. Siempre iba con un cuchillo en la mano para matar a Yosef y fue a matar a los de Shejem sin ningún miramiento.
Pero Yaakov, cuando los reprochó, les insinuó que estarían repartidos en la tierra de Israel. A Shimón le dijo que sería profesor y a Levy le dijo que sería sacerdote en el Templo. La pregunta es: ¿Cómo Yaakov le dijo a Shimón, quien desviaba a la gente del camino correcto, que sería profesor? ¿Y a Levy que le gustaba pelear, que sería sacerdote? La Guemará explica que cuando la persona tiene la tendencia de gustarle la sangre, debe ser shojet, mohel o doctor, pero jamás
opacar su cualidad, sino utilizarla para bien. Eso fue lo que les dijo Yaakov a Shimón y a Levy.
Los descendientes de Shimón estuvieron esparcidos por todo Israel ya que fueron maestros, y esa cualidad de convencimiento que tenían, la utilizaban ahora para el bien. En vez de desviar a los encaminados, ahora enrumbaban a los desviados hacia el buen camino y por eso fueron buenos profesores.
A Levy le dijo que sería sacerdote, ya que al gustarle tanto la sangre, debería diariamente ofrecer sacrificios de animales a Dios. Así, esa cualidad estaría encaminada hacia un buen propósito. Pero hay malas cualidades que no pueden ser bien encaminadas. Por ejemplo, Yaakov le dijo a Reuben, quien era una persona muy impulsiva, que debería cambiar su actitud por completo. Lo comparó con el agua que va según la corriente, sin detenerse a pensar por un momento, hacia qué lado girar. Después de actuar es que piensa si hizo bien o no. Por lo tanto, debemos saber qué cualidades dirigir para el bien y qué cualidades desechar por completo.
Y así hizo Yosef, quien tenía la mala cualidad de chismosear acerca de lo que hacían los demás, tal y como lo dice la Torá:
“Vayabó Yosef Et Dibatam Raa El Abihem – Y Yosef habló mal de sus hermanos, a su padre”.
Esa mala cualidad que tenía Yosef, la anuló por completo. Tanto es así que dicen nuestros sabios, que Yosef durante esos 17 años que compartió con Yaakov en Egipto, tenía miedo de quedarse a
solas con él mucho tiempo, no fuera a ser que le preguntara lo que había pasado aquel día en que desapareció de la casa de su padre. Aunque Yaakov, más o menos, sabía lo que había ocurrido.
Esa mala cualidad de hablar mal de los demás, no tiene ningún uso para bien y por lo tanto hay que anularla. Al igual que la cualidad de ser orgulloso e iracundo, debemos de eliminarla. Lo
único que hay que dejar un poco es el orgullo de ser judío. En resumen, debemos analizar cada cualidad que tenemos, y si son buenas debemos aprovecharlas al máximo, pero si son malas,
debemos ver si se pueden utilizar para bien, y si no, anularlas. En caso de que no sean ni buenas ni malas, entonces hay que darles el uso correcto. Por ejemplo, la flojera la debemos utilizar para no hacer pecados. Debemos ser ágiles, para servir a Dios. Sentir tristeza, por los pecados que hicimos y alegría, por las mitzvot que hacemos, envidia, por los que estudian Torá y no por los que hacen pecados, pasión, por llegar al mundo venidero, y no por el dinero, deseo, por terminar de estudiar algún día el Talmud, el Pentateuco o la Mishná, pero no por recibir una porción mayor de carne o de pollo.
“Solamente, con el uso adecuado de nuestras cualidades lograremos llegar a esa vida eterna. Ganaremos el partido metiendo muchos goles y recibiremos aplausos, medallas, trofeos y honores, pero nada más y nada menos que del Rey de los reyes, Dios”.

Perashá Vaigash

BUENOS DECRETOS

Cuando leemos un poco lo que nuestros sabios explicaron, vemos que, generalmente, culpan a Yaakov, a Yosef y al resto delos hijos de Yaakov, por haber sido ellos quienes provocaron la esclavitud en Egipto.
El tratado de Shabat (10a) del Talmud dice que Yaakov amó más a Yosef que al resto de sus hijos, provocando así la envidia de ellos y por ende el exilio a Egipto.
También esta escrito en el Midrash ( ) que por cuanto algunos de los hijos de Yaakov llamaban a sus hermanos hijos de esclavas, Dios optó por mandar a todo Am Israel como esclavos a Egipto, para que así no hubiesen diferencias entre unos y otros.
Vemos entonces cómo ellos mismos fueron los que provocaron ese exilio.
Pero la pregunta que nos hacemos todos es: ¿Cómo es posible que digamos que ellos provocaron el exilio a Egipto, si vemos que Dios ya se lo había vaticinado a Abraham Abinu, muchos años atrás, que sus descendientes serán esclavos en Egipto?
Esta misma pregunta es aplicable a todas las profecías que hay en la Torá, escritas muchos años antes de que ocurriesen esos acontecimientos, y con todo y eso, tenemos la tendencia a culpar a esa generación como los causantes de tal tragedia.
Por ejemplo, en la Torá están escritas muchas insinuaciones sobre la destrucción de los dos Templos de Jerusalem. En un versículo dice: “Shemen Zait Zaj Katit La Maor – Aceite de olivos para la Menorá” Si analizamos la palabra hebrea Katit su valor numérico es de 830, que viene a ser los 410 años de la duración del primer templo más los 420 años de la duración del segundo templo.
Entonces, si ya vimos una insinuación, dicha centenares de años atrás, ¿cómo es posible que culpemos a los de esa generación como los causantes de toda esa tragedia, como lo es la destrucción del Templo Sagrado?

Para poder responder este tipo de pregunta, debemos de entrar a la Corte Suprema de Justicia dirigida por Dios, y entender como funcionan los juicios de los cielos.
Pero antes, es importante que sepamos este ejemplo y así entenderemos mejor las cosas. Una vez, un padre le prometió a su hijo que le iba a regalar un juguete; al día siguiente, el niño no se comportó adecuadamente y el padre no le quiso regalar lo prometido, pero, por otro lado tenía una promesa que cumplir.
Entonces fue a la tienda y le compró el juguete más barato que había, para cumplir con su promesa. Si le hubiese comprado el juguete más caro también habría cumplido con su promesa.
Es decir que el padre dijo algo y, al día siguiente, en función de cómo el hijo se comportó, cumplió su palabra. Así vemos que le ocurrió a Yosef. Cuando encontró la copa en la bolsa de Binyamin tuvo que esclavizarlo, ya que él había advertido que aquel que poseyerá la copa sería esclavizado, y por supuesto que la palabra de un rey no puede ser cambiada. Entonces Yehudá le propuso a Yosef que pusiera a Binyamin a hacer algo de poca importancia, y que inmediatamente lo liberara, ya que él no había especificado tiempo. Ante esta propuesta de Yehudá, Yosef no tuvo salida.
Así también ocurre con Dios. Cuando le dijo a Abraham “Extranjeros serán tus descendientes, los esclavizarán, y los afligirán, durante 400 años”. Este versículo se puede dividir en cuatro partes.
¿Los 400 años desde cuándo se empezaron a contar? Pudieran empezar desde el momento que Dios se lo comunicó, o también desde el nacimiento de su primera descendencia, o sea Itzjak.
También pudieron empezar a contarse esos años desde que Yaakov pisó Egipto por primera vez, o inclusive desde que se empezó la esclavitud de verdad. El hecho es que siempre se puede llegar a fijar los 400 años. Nada más que dependía de nosotros cuándo
empezar a poner a correr el cronómetro. Igual ocurrió con el grado de esclavitud y de aflicción que recibieron, ¿Qué significaba extranjeros? Todo eso Dios no lo explicó, ya que todo dependía del comportamiento de nosotros.
Al nacer Itzjak, Dios decidió empezar a hacer correr el cronómetro de los 400 años. Con respecto a lo de extranjeros, Dios decidió hacérselo sentir muy levemente, ya que observó el buen comportamiento de Abraham, Itzjak y Yaakov. Aunque vivían en Israel, la tierra, como tal, no les pertenecía completamente. Abraham le dijo a Efrón: “Guer Vetoshab Anoji Imajem – Extranjero residente seré entre ustedes”. Itzjak dijo:
“Gur Baaretz Hazot – Extranjero en esta tierra”.
Con respecto a la esclavitud, Yaakov fue esclavo de Labán para conseguir a Rajel y Lea y la aflicción la tuvieron todos los patriarcas al no tener hijos directamente, sino que tuvieron que pedir mucho para llegar a ser padres. Todas nuestras matriarcas eran estériles de nacimiento. Además, Itzjak sufrió muchos años de ceguera y Yaakov sufrió con Esav, Labán, con Diná cuando fue violada por Shejem, etc.
Pero cuando las tribus se empezaron a comportar mal las unas con las otras, bien sea por el cariño de más que sentía Yaakov por Yosef, o bien sea porque se empezaron a llamar hijos de esclavas los unos a los otros, Dios subió el nivel de su profecía.
Extranjeros lo fueron completamente; salieron de Israel para irse a vivir a Egipto. Antes de esto, por lo menos vivían en Israel, pero ahora ni siquiera eso.
En cuanto a esclavitud, Yosef fue el primero en ser vendido como esclavo, y sus hermanos fueron condenados a la esclavitud posteriormente.
Sufrimiento y aflicción, los tuvo Yaakov cuando vendieron a Yosef, cuando detuvieron a Shimon en Egipto, y, para terminar, también le quitaron a Binyamín.
Cuando los hijos de las tribus de Israel, se empezaron a desviar por completo, hasta el punto de dejar de hacer la circuncisión a sus hijos, y hasta el punto de creer en otros dioses, llegando a cuarenta y nueve niveles de impureza, Dios decidió subir al máximo, el nivel de aflicción, esclavitud, etc.
Fueron extranjeros en tierra extraña, pero inclusive indeseados, tal y como está escrito que los egipcios los veían como espinas. La esclavitud se incrementó al máximo, aumentaron sus trabajos inescrupulosamente, la aflicción, lógicamente, también fue en aumento, les pegaban, asesinaban a sus hijos recién nacidos, no les daban paja para fabricar los ladrillos, etc.
Por lo tanto, se entiende que no es justo culpar a Yaakov, a Yosef, a los hermanos, o al pueblo de Israel por el exilio de Egipto, ya que eso había sido predestinado por Dios desde la época de Abraham Abinu (para arreglar el pecado de Adam). Pero sí se les puede culpar por el aumento en la intensidad de los decretos predestinados.
Por eso también se entiende el por qué nuestros sabios culpan a la generación del Templo, como causantes de tal tragedia. A pesar de que la destrucción ya había sido prevista por Dios miles de años antes, la intensidad del golpe sí dependía de esa generación. Por eso está escrito en el Talmud que el primer Templo se destruyó por asesinato, incesto e idolatría, y el segundo Templo se destruyó por odio gratuito entre los judíos de la época.
Para resumir, cuando Dios decreta algo, por ejemplo, buena parnasá, o salud, o paz y seguridad, en el día en que Él va a ejecutar ese decreto, se fija en nosotros y analiza, bajo qué parámetro de comparación te dará lo que te mereces. Si decretó una buena parnasá, y ese día decide darle 1000, no significa que eso no es una buena parnasá, ya que en comparación a un pobre eso representa mucha plata. Como también, si Él decide darle 10000, entonces efectivamente eso es una buena parnasá para todas las personas.
Cuando se le decreta a la persona buena salud, significa que jamás será internado en una clínica o que le vendrá un resfriado al año.
La paz con los árabes, significa que habrá solo un atentado anual o que no habrá ni siquiera uno en mil años. La intensidad del decreto, espera Dios hasta el ultimo instante para aplicarla, bien sea usando su cualidad de justicia o su cualidad
de misericordia.
“Por eso, debemos siempre comportarnos correctamente, ser servidores de Dios día y noche, y será entonces cuando solamente se nos decretarán buenos designios, y si llegasen a existir designios no tan buenos, que Dios los haga pasar en un nivel muy bajo, de tal forma que ni lo sintamos, y aquellos decretos buenos que los lleve a cabo en su máxima expresión. Amén.”

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