PERASHÁ TAZRÍA

PURO DE COMIENZO A FIN


La Parashá de Tzría y Metzorá, que generalmente están unidas, se dividen en dos partes. La primera parte trata de la mujer que da a luz a un niño y en el octavo día de su nacimiento lo circuncida. La segunda parte trata del Metzorá (leproso). Nuestros sabios dijeron que las letras de la palabra Metzorá son las iniciales de las palabras que conforman la frase: Motzi Ra Meha Pe Sheló, o sea, habla lo malo por su boca. La mayoría, de las charlas que tratan del Lashón Hará (cuide su lengua) se sacan de esta Parashá. Por ultimo, se refiere a la mujer que queda impura por su menstruación y al hombre que queda impuro por haber tenido un fluido.
¿Qué tienen en común todos estos temas? Primero tuvo que haber tratado todos los temas concernientes a la mujer, recién parida, menstruando, etc, y después del leproso, ¿por qué?, ¿qué tienen en común el leproso y el que habla mal de los demás?
Todo esto lo entenderemos según lo que explica el Zohar: La boca superior está unida a la boca inferior. [Es importante informarles a los padres que esta charla no es para niños]. El cuerpo humano está compuesto por un canal que empieza en nuestra boca (la boca superior) y culmina en los genitales (boca inferior). Todo lo que entra por una de las bocas, sale por la otra. El Zohar dice que aquel que pueda cuidar su boca con cosas de santidad y pureza, automáticamente está cuidando la boca inferior, porque es el mismo canal.
Por eso, en todas las parashiot que hablan de la boca, está estrictamente relacionada la otra boca mencionada anteriormente.
Por ejemplo, en nuestra Parashá, vemos cómo al principio se refiere a la mujer que da a luz, después circuncida su hijo y esta queda impura por un lapso de tiempo por la sangre que desprende, etc. Todos estos temas se relacionan con la boca inferior. Después empieza a relacionarlo con la persona que habla mal de los demás, por su boca superior. Al final, otra vez vuelve la Torá a hablar de la boca inferior, trayéndonos las leyes de la mujer cuando menstrua, el hombre que está impuro por fluidos, etc. Si unimos toda esta información, con los datos de la última Parashá (Sheminí), encontraremos algo increíble. Allá se está hablando de las comidas prohibidas de ingerir, que están relacionadas con la boca superior. Vemos, entonces, que la Torá al final de la Parashá Sheminí está hablando de la boca superior. Al principio de la Parashá Tazría está hablando de la boca inferior. En la Parashá Metzorá (leproso) habla de la boca superior y al final de esta misma Parashá se habla de la boca inferior.
Existe una estricta y clara relación entre ambas bocas. Por un lado aprendimos que si nos cuidamos de qué meter en nuestra boca podremos estar tranquilos de lo que saldrá por la otra. También aprendimos que si no cuidamos lo que sacamos por nuestra boca, lo que salga por la otra tampoco será muy bueno.
Es decir, aquel que cuida su boca superior, bien sea cuidándose de lo que come y de lo que saca por ella, tiene mayor respaldo que aquel que no se cuida para nada de estas cosas, ya que las pruebas de adulterio, expulsar semen en vano, relaciones en períodos de menstruación, etc. por las que atraviesa la persona, diariamente, son muy grandes y si alguien se cuida de qué comer, de bendecir antes y despues, de no hablar mal del compañero, de no decir groserias, de no maldecir a nadie, le será mucho más facil cuidar su boca inferior.
Segundo ejemplo: En la parashá de Noaj, la Torá nos enseñó dos cosas: hay animales puros e impuros, que debemos hablar en un lenguaje limpio. Es decir, Dios le dijo a Noaj que tomara siete parejas de animales puros y dos de los NO PUROS. Dios le dijo así para no pronunciar la palabra impuro.
¿Por qué allí la Torá nos enseñó eso? Porque esa generación era muy corrupta y prostituida, “Ki Ishjit Kol Basar Et Darkó Al Haaretz – Porque se corumpió el camino de todo humano en la tierra” ( ). Pecaron al mezclarse entre ellos. Por eso la Torá lo dijo allí: si cuidas lo sacas por tu boca, te cuidarás de lo que salga por la otra.
A Noaj se le calificó como justo, ya que se cuidó mucho de no hacer esas cosas. Igual que a Yosef, se le llamo justo ya que no cayó en las redes de la esposa de Potifar. Supieron guardar su pacto con Dios.
Al final de esa parashá está escrito que Noaj se emborrachó, no se cuidó de lo que metió por su boca y la consecuencia fue que su hijo Jam lo castrara, aunque según otro comentarista, Jam violó a su padre Noaj. Por no haber cuidado su boca superior, su boca inferior se perjudicó.
El último ejemplo (hay muchos más, pero no quisiera alargar). ¿Por el mérito de qué salimos de Egipto? Si analizamos, encontraremos dos motivos principales. Bené Israel no cambiaron sus nombres, su idioma, rezaron a Dios y los escuchó. El segundo motivo es porque no se asimilaron y por el mérito de las mujeres justas, Am Israel se liberó.
Aquí volvemos a ver que por cuidar su boca superior, por hablar siempre en el idioma de sus ancestros y por rezarle a Dios, ¿cuáles fueron las consecuencias? Ninguna mujer se prostituyó con un egipcio, no habia matrimonios mixtos, y además daban a luz muchos niños grandes y fuertes, como lo explican los midrashim. La ventaja que tenía el hablar el idioma de sus ancestros, Lashon Hakodesh – Lengua Santa, era que les transmitía santidad. Explica el Rambam que el motivo por el que transmitía santidad, es porque en el hbreo biblico no existen palabras que designen los miembros sexuales de la persona.
La Torá se preocupó de contarnos la historia de una pareja que rompía con los patrones establecidos: la mujer era Shulamit Bat Dibrí y el marido era Datán. Shulamit fue la única mujer que se acostó con un egipcio y de esta relación nació de esta relacion, un niño. ¿Por qué precisamente ella? Los midrashim explican que su nombre Shulamit, viene de la palabra Shalom – Hola, Bat Dibrí – Hija de Dibrí – Habladora. Es decir, ella saludaba a todos los egipcios que pasaban por su lado, pero no era un saludo cortés, sino que era un saludo que se alargaba con una conversación, lo que no se considera recato para una mujer judía. Su marido Datán fue el que acusó a Moshé con el Faraón, diciendo que había matado a un egipcio, forzando a que Moshé se escapase. Así que en una pareja como esta, que no cuidó lo qué sacar por sus bocas superiores, no es de extrañar que no se cuidó con sus bocas inferiores.
Debemos cuidar el canal desde su comienzo hasta su final. Por eso ambos extremos se llaman boca. En hebreo, palabra y circuncisión, se dice Milá, para enseñarnos que para cuidar nuestro pacto debemos cuidar nuestras palabras.
Cuidemos nuestras bocas superiores, hablando bien, comiendo Kasher, diciendo las bendiciones de las comidas, y así Dios nos ayudará a cuidar nuestra boca inferior, que es el lugar más santo del cuerpo. Tal y como nuestros patriarcas lo hicieron, cada vez que necesitaban jurar, ponian su mano encima de su boca inferior como garantia de su juramento, ya que es santa. Pero si no lo cuidamos entonces se convierte en el lugar más impuro del cuerpo, Dios nos libre.
“Que sea la voluntad de Dios, que podamos mantener siempre el canal puro desde su comienzo hasta su final. Amén.”

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