PERASHÁ KI TIZÁ

LA UNIÓN DEL CEREBRO CON EL CUERPO


En esta Parashá encontramos varias preguntas que requieren una respuesta especial. ¿Cómo es posible que Am Israel, después de la entrega de la Torá, cuando escuchó a Dios, y viera Su providencia divina, a pesar de eso, fue a adorar al becerro de oro?
Está escrito que Moshé le pidió a Dios, verlo. Dios le respondió que podría ver su espalda. Explica la Guemará que lo que quiso mostrarle fue el nudo de la parte de atrás del tefilín. ¿Acaso Dios tiene cabeza para colocarse los tefilín? ¿Qué fue exactamente lo que le mostró Dios a Moshé? ¿Qué quiso Moshé ver de Dios?
Después del pecado cometido con el becerro de oro, Dios le dijo a Moshé: Este es un pueblo con cerviz dura, terco. ¿Qué quiso decirle Dios a Moshé con: un pueblo de cerviz dura?
Para poder responder a todas estas preguntas, necesitaremos profundizar un poco en lo que dice la Torá, para así llegar a la respuesta.
El pensamiento del hombre se divide en tres partes: sabiduría, entendimiento y conocimientos. ¿Qué es sabiduría? Sabiduría es cuando a una persona se le ocurre una idea y lo podemos ver por ejemplo, en un pintor que quiere pintar un paisaje. Después, esa idea pasa al entendimiento, es decir planifica qué colores necesita, qué lienzo va a utilizar, cuántos pinceles, etc. Al desarrollo de la sabiduría, se le conoce como el entendimiento. Y al final vienen los conocimientos, es decir, la puesta en práctica de todo lo pensado.
En términos cabalísticos a la sabiduría se la conoce como el padre, al entendimiento como la madre y a los conocimientos como el hijo. Es decir, la sabiduría es como el padre porque aporta la semilla en la que viene concentrada toda la información genética del niño. El entendimiento es como la madre porque desarrolla toda esa información, la va clasificando según sus funciones, y va formando el corazón, el cerebro, las manos, los pies del niño. A consecuencia del aporte de ambos, viene la puesta en práctica de los conocimientos, que sería como el bebé.
En nuestra Parashá viene explicada esta cadena, cuando Dios le entregó a Betzalel sabiduría, entendimiento y conocimiento para la construcción del santuario. (Shemot 31:3:4). De estos versículos se entiende que Dios le proveyó de pensamientos, de las ideas, para empezar la construcción del santuario. Pero se entiende que eran muchas ideas, haciendo alusión a los detalles de cada parte de la estructura, lo que viene a ser el uso del entendimiento. Posteriormente le proveyó de conocimientos, cuando se emprendió la construcción como tal.
Hay quienes poseen sabiduría, entendimiento pero no tienen la capacidad de aplicar sus conocimientos. Otro ejemplo: un niño no tiene conocimiento ( ), es decir entiende muchas cosas mas no sabe como ejecutarlas. Por ejemplo un bebe de 10 mees de nacido, entiende que le conviene caminar en vez de gatear, pero no está en capacidad de llevar a cabo lo que su entendimiento le dice. Un niño entiende que se tiene que vestir, pero cuando se tiene que poner sus zapatos se confunde, no sabe cuál es el zapato izquierdo y cuál es el derecho, o no sabe abotonarse la camisa correctamente.
Por otro, lado vemos que la mujer tiene la capacidad del entendimiento más desarrollada (Tratado ) que el hombre, pero en la puesta en práctica de los conocimientos no es tan ágil, es decir, que desarrolla muy bien las cosas pero a la hora de llevarlas a cabo se traba. Por ejemplo, una mujer que va de compras, se para frente a una vitrina, se empieza a imaginar cómo a ella le quedaría ese vestido, cómo se vería, qué dirán de ella, y al final lo compra. Pero cuando llega el día de ponérselo, lo siente un poco diferente, y dice: En la vitrina se veía un poco más bonito. Vemos cómo la mujer desarrolla muy bien todos sus pensamientos, pero a la hora de la verdad se traban en llevarlo a la práctica.
Los hombres también tienen ese problema, ya que saben que la Torá es verdad, que Dios es verdad. Lo corroboramos con nuestros ojos, escuchamos clases de Torá diariamente, con nuestra boca pedimos a Dios, pero con todo eso, al momento de hacer una mitzvá o dejar de hacer una trasgresión, los conocimientos de nuestro cerebro no nos ayudan a cumplir nuestra Torá.
Los rabinos explican este fenómeno con un ejemplo de la vida diaria. Una persona que recibe un golpe muy fuerte en la nuca puede quedar como un vegetal, es decir puede ver, oír, escuchar, incluso hasta puede hablar, pero sus manos no se moverán, ni tampoco sus pies, porque del cerebro salen sustancias que transitan por la columna vertebral, las cuales transmiten información a los diferentes miembros del cuerpo. Por eso, un golpe en la nuca, puede causar que el cerebro siga funcionando, pensando, reaccionando a los estímulos externos, pero jamás podrá transmitírselos al resto de los miembros del cuerpo.
A nivel espiritual ocurre lo mismo, el Yetzer Hará se “sienta” en la nuca de la persona y desconecta el cuerpo del cerebro, el pensamiento de la acción, y como consecuencia de esto, existe el fenómeno que, entendemos las cosas, pero no las hacemos.
Otro ejemplo lo vemos en una persona que va conduciendo su carro a altas velocidades, sabe que si se le pincha un caucho puede ocurrirle un accidente gravísimo, pero con todo y eso continua conduciendo muy rápido. Esta persona tiene sabiduría, entendimiento, pero le faltan los conocimientos para ponerlos en practica, y hacer lo que su sabiduría y entendimiento le dicen.
Así nos ocurre a diario, con las cosas que sabemos que son verdad y estamos seguros de ellas, las llevamos a cabo. Nosotros sabemos que Dios es verdad, que su Torá también lo es, creemos que existe el mundo venidero, pero el Yetzer Hará nos hacer dejar esa información en la cabeza y no la pasamos al cuerpo, ya que él nos cierra el paso entre los conocimientos y las acciones. Nos desequilibra la armonía que debería de existir entre lo que pensamos y lo que hacemos.
El árbol del que comieron Adam y Havá se le llamaba el árbol de los conocimientos, debido a que les faltaban conocimientos, comieron de él. Ellos sabían que Dios les había prohibido comer de ese árbol, pero como no tenían los conocimientos, las herramientas para transmitir sus pensamientos a las acciones, cayeron en la tentación y comieron de ese árbol.
El Faraón era otra persona que tenia falta de conocimientos de cómo equilibrar sus pensamientos con sus acciones. Por un lado sabia que Dios existía al ver tantos milagros hechos por Moshé y Aharon, escuchaba los shiurim de ellos, aceptó su mal comportamiento. Pero no le fue suficiente, ya que continuó con sus malas acciones. La palabra Faraón en hebreo se dice: Parhó y si lo leyéramos en hebreo, de atrás para adelante, leeríamos Oref, que significa nuca. El faraón efectivamente tenia obstruida la nuca, el Yetzer Hará estaba “sentado” sobre ella. Es decir no le permitía que sus acciones fueran coordinadas con sus pensamientos.
Es por eso que la cabeza de Esav está enterrada junto a los patriarcas y las matriarcas en Hebrón. La cabeza de Esav estaba llena de conocimientos de Torá que estudió con su padre Itzjak, pero desafortunadamente sus acciones no eran ejemplares, y por eso su cuerpo fue enterrado separado de su cabeza.
En la Amidá, rezo que se dice diariamente, le pedimos a Dios que nos conceda sabiduría, entendimiento y conocimientos. La bendición que se dice en este mismo párrafo es Bendito tú Dios… Que das el conocimiento. El hincapié que se hace en todo este pedido es en el conocimiento, más que en la sabiduría y el entendimiento. Porque sin conocimiento de cómo llevar todos nuestros pensamientos a la práctica, no habría dibujos pintados por nosotros, etc.
Así respondemos todas nuestras preguntas. Los integrantes Am Israel supieron la verdad, escucharon a Dios con sus oídos, vieron con sus ojos, dijeron con su boca: haremos y estudiaremos. Todo eso lo tenían en sus mentes, pero el Yetzer Hará se sentó sobre sus nucas y los convirtió en personas testarudas, duras de cerviz, y cerró el paso de información hacia el cuerpo.
Por eso Moshé le pidió a Dios, verlo. Quería ver cómo llegar a él, venciendo al Yetzer Hará. Dios le mostró el nudo del tefilín de la cabeza, que encaja perfectamente en el lugar donde se sienta el Yetzer Hará para obstruir el paso, así impedir que se pueda construir un nuevo puente que una el cuerpo con el cerebro, para que transite por él toda la información y se establezca en nuestro cuerpo. La forma del nudo es como la letra hebrea “Dalet”, cuyo valor numérico es cuatro. La inicial de la palabra Daat, que significa conocimiento, es la “Dalet”, y cuatro son los caminos que utilizó Moshé para llegar a su cabeza, los ojos, los oídos, el cerebro y la boca.
Resumiendo, nuestros sabios nos explican que la función del Yetzer Hará es interrumpir el paso de información entre el cerebro y el cuerpo, y la función del hombre es unirlos de nuevo.
Cuando estuvimos en el monte de Sinai dijimos: Haremos y estudiaremos, lo que significa que primero hay que hacer y después escuchar o estudiar.
Esto lo vemos reflejado en un hombre que tenía una casa muy bonita. Una vez, este hombre tenia que viajar por seis meses, llamó a su esclavo y le dijo: Todos los días limpia el polvo de la casa, riega las plantas, acomoda el césped, paga las cuentas de luz, agua, gas y teléfono, pero como su sirviente no era muy entendido, además se lo escribió en un papel y le dijo que lo leyera todos los días apenas se levantara.
Al transcurrir los seis meses volvió el amo a su casa y vio que estaba todo hecho un desastre, sucio, las flores marchitadas, etc. Llamó al sirviente, le gritó y le dijo: Te ordené leer todos los días tus obligaciones. El esclavo le respondió: Yo leí todos los días la nota que usted me dejó. El amo se enfureció más y le dijo: La nota era para que hicieras lo que ella te dice y no para que solamente la leyeras.
“Nosotros debemos de vencer al Yetzer Hará, coordinando nuestros pensamientos con nuestras acciones, para que así estemos completos, con sabiduría, entendimiento y conocimientos. Amén.”

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